lunes, junio 13, 2005

Globalización espiritual

Durante la conquista de América por los españoles, además de una organización económica y política a su conveniencia, los conquistadores importaron un sistema religioso para regular la conciencia y actividades espirituales de los habitantes de los nuevos territorios. El costo por no suscribirse a ese sistema variaba desde una tolerancia regañona hasta la intolerancia representada por la inquisición.

Actualmente el 95% de la población profesa alguna religión, aunque ya no todos profesan la católica. Sin embargo todos los régimenes de comportamiento social y personal de las religiones establecidas demandan atención de sus miembros sobre prácticas diseñadas por sus líderes (ir a misa para los católicos, leer la biblia para los evangelistas, etc., etc.). Pero, ¿qué reciben sus miembros a cambio de esta atención y esfuerzo?.

Si bien las instituciones religiosas se ven a sí mismas como entidades benevolentes y tienen la obligación de serlo efectivamente, sus jerarquías no están en contacto con las realidades sociales y espirituales de las personas fuera de sus círculos.

Actualmente el acceso a materiales y opiniones que no se adscriben a un aparato institucional se han facilitado y los recursos para "independizarse" espiritualmente están al alcance de cualquier persona interesada.

¿Cuáles serían las consecuencias sociales y personales de dedicar el trabajo espiritual para mejorar las condiciones de vida personales, antes que mejorar un sistema institucional que no cumple con las espectativas?.

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