martes, noviembre 15, 2005

Escondite de vividores y maleantes

Las instituciones con su poderío material e intelectual pueden hacer trabajos que a una sola persona le tomaría cientos de años completar. Intentar escribir una enciclopedia, construir catedrales y crear un sistema de conocimiento coherente son empresas que requieren miles de horas-hombre coordinadas y perfectamente ordenadas.

Pero las instituciones logran también estragos que van más allá del alcance del asesino serial más perverso. Por ejemplo: ¿Cuántos civiles ha matado el ejercito de EU en la invasión a Irak? ¿Cuántos niños han sido abusados impunemente por ministros religiosos?

Si nos ponemos a pensar desde el punto de vista de individuos nocivos: ¿Cuántos incidentes entre un mexicano y un venezolano se necesitarían para que ambos paises rompan relaciones diplomáticas?

Como en cualquier asunto en el que está involucrada una institución la respuesta es: "depende del rango de los implicados."

Un presidente puede escudarse en "la nación" para que ella soporte el golpe que le tocaba a él por su comportamiento, un ministro religioso puede hechar mano de las "cooperaciones piadosas" de sus fieles para comprar un juicio. Un individuo ¿qué poder tiene ante una institución?

Hace unos 2000 años Jesús hechó a los ladrones del templo y desencadenó un proceso político-social que culminó en su muerte y dió inicio al pensamiento cristiano. Jesús resucitó al tercer día y posteriormenté ascendió al cielo. Y de los ladrones los últimos reportes indican que no sólo regresaron al templo sino que que ahora dirigen la mayor parte de la función.

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